
Foto de Matthew Davis en Unsplash
Muchas veces nos encontramos en situaciones realmente incómodas donde alguna persona, apoyándose en su incorruptible decisión de ser ‘auténtica’, nos regala su opinión sobre nuestra manera de vestir, de pensar o sobre cualquier plan o proyecto que estamos haciendo supuestamente mal.
Otra acepción de sincericidio se refiere al acto de abrirse uno mismo en canal en lugares y audiencias no seguras, de nuevo refrendando la decisión en aras de conseguir una comunicación más honesta, pero sin tener una escucha real de lo que verdaderamente quiere expresar , así como tampoco de la situación ni del contexto. Como en las comedias ligeras, se crea una atmósfera tensa y desconcertante, que luego toca reparar de la mejor manera posible, con el esfuerzo consecuente.
Por tanto, llamamos sincericidio al acto de decir la ‘verdad’ a cualquier precio, en aras de la ‘autenticidad’, sin tener en cuenta si la otra persona está receptiva, o sin haber mediado al menos una pregunta.
Sincericidas del mundo, escuchémonos unos minutos más antes de dar el paso de abrir la boca, movilizar los labios y utilizar el aire para romper el preciado silencio.
Por el bien de todxs 💜🙏🏻❤️
