Tres no triangulan si uno no quiere

Estamos más que acostumbrados, tanto en terapia como en nuestra propia vida, a relacionarnos entre nosotros triangulando. ¿Eso qué significa? Que cuando nos ocurre algo con una persona, en lugar de comunicarnos directamente con ella, muchos tenemos la tendencia a desahogarnos con una tercera persona y enredar así el asunto. Y un mecanismo que hasta cierto punto es razonable e incluso útil, se convierte en charco de barro donde muchos andamos sumergidos hasta el cuello.
Qué diferente es nuestra comunicación cuando damos el paso de hablar de manera clara con las personas con las que nos enfadamos, tememos o amamos. Y es que al amor es una de las energías más fuertes que conocemos, pero igual de potente si cabe es la autenticidad.
Atrevámonos a expresar lo que nos molesta, lo que sentimos, o incluso quién nos gusta, sin caer en sincericidios que a veces embrollan más, un arte sutil y maravilloso de la aventura del vivir.
Por Vicente Lafuente

Foto de Viswanath V Pai en Unsplash

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